¿Es bueno tener un negocio familiar?

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Muchas veces hemos escuchado el dicho “si todo queda entre familia, mejor” pero no siempre es así. En el mundo de los negocios, un emprendimiento familiar tiene más oportunidades de fracasar con el pasar de las generaciones que de subsistir. A pesar de sus numerosas fortalezas, como la lealtad de los empleados, una mejor comunicación, todos tienen un mismo objetivo, existe gran confianza entre los integrantes.
Entonces, por qué algo tan fuerte puede convertirse en una bomba de tiempo. Conoce aquí las principales razones por las que esta clase de negocios pueden convertirse en una inversión fallida.

La principal causa del fracaso de estas empresas, va ligada a las emociones que reinan en la dirigencia de estos emprendimientos, recuerda que todos son familia y muchas veces eso distorsiona el criterio objetivo que se debe tener al dirigir una compañía, incurriendo en errores como: la justificación de fallos solo por el afecto que se le tiene a un empleado, permisividad excesiva con los empleados, resistencia a la incorporación de un agente externo que puede ser especialista en el tema, entre otros.

Ahora, veamos cómo va aumentando el riesgo de muerte de este tipo de empresas a través de las generaciones:

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• La segunda generación: la tasa de mortalidad de este tipo de empresas comienza a aumentar en la segunda generación de familiares, por lo siguiente:
– Los hijos no muestran interés por la continuidad de la actividad que realizaban sus padres, lo que puede derivar en la venta total de la empresa.
– Los hijos suelen tener diferentes puntos de vista sobre hacia donde debe dirigir su rumbo la empresa en esta nueva gerencia.

– La envidia entre hermanos puede generar desacuerdos sobre quién debe dirigir la empresa.

• La tercera generación: para este punto, es muy difícil que las empresas sigan sobreviviendo, por las siguientes razones:
– Los criterios se vuelven más difusos para conciliar entre las tres generaciones.
– Existe un aumento de socios en la empresa, que quizá no sea sostenible.
– Los conflictos que se acarrean de generaciones pasadas van aumentando y pueden estallar en cualquier momento.
– Se suele colocar a personas en puestos de jerarquía que quizá no estén preparadas para esos cargos, lo que no le hace ningún bien a la empresa.
– No saben manejar los sueldos. Pueden autoimponerse sueldos demasiado altos sin tener en cuenta cómo está yendo la productividad de la empresa.

Así que, si piensas tener una empresa familiar, ten cuidado, trata de no incurrir en estos errores, y de tener una misión y objetivos claros, que ayuden a las futuras generaciones a guiarse.
Con información de: Empresas Familiares ¡Una bomba de tiempo en cuenta regresiva!

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