Antibióticos: la tecnología al servicio de la vida

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Foto Cortesia de: www.pixabay.com

La farmacología avanza sin detenerse, no se sabe si en busca de la fuente de la vida eterna o tratando de mantenerse cerca de las bacterias y los virus que mutan cada vez con mayor velocidad, volviéndose poco vulnerables y mortales.

Pero, esta carrera, como todas, tuvo que tener un comienzo. Un artículo publicado en el portal oficial de la FAO  sugiere que comenzó con la invención de los primeros antibióticos. Esto se debe a que anterior a la invención de este tipo de medicamento no existía ninguna fórmula capaz de combatir las infecciones y controlar los cambios del cuerpo frente al ataque de los gérmenes en las heridas. El índice de mortandad aumentaba cada año por cortaduras que hoy se consideran inofensivas.

Aunque los historiadores aún no cuentan con una fecha exacta para el nacimiento de los antibióticos, muchos indicios parecen sugerir que fue en los primeros años del siglo XX, cuando Paul Ehlich, un bacteriólogo alemán descubrió que la llamada “arsfenamina” era efectiva para tratar la sífilis, así como otras enfermedades venéreas menores. Precisamente, con ese uso comenzó a ser comercializada en 1910, recibiendo el nombre comercial de “bala mágica”.

Parecía que la farmacología estaba a punto de dar un salto tremendo en la cura de las enfermedades, pero la Primera Guerra  Mundial saboteo su desarrollo, ya que las ciencias de la salud tuvieron que dedicar todo su tiempo y esfuerzo a combatir las emergencias en los campos de batalla. Sin embargo, el panorama desastroso que dejó el enfrentamiento bélico en términos de salud fue un escenario propicio para reiniciar el estudio de las enfermedades y sus alternativas bioquímicas de curación.  Las nuevas investigaciones lograron el desarrollo de importantes avances, como la creación de la  “atebrina” para el tratamiento del paludismo; y de la “triparsamida”, para el combate de la enfermedad del sueño.

Los antibióticos recibieron su impulso definitivo a través de la publicidad que les genero salvar la vida de un importante personaje de la historia política mundial. En 1936, Franklin Delano Roosvelt sufría una enfermedad poderosa y no descifrada con claridad por los doctores de la época. Todo esta dado por perdido cuando el patólogo y bacteriólogo alemán, Gerhard Domagk le aplicó un medicamento tan novedoso como misterioso, el cual comenzó a circular por el torrente sanguíneo, matando microorganismo malignos, salvando así la vida del presidente. Este medicamento se llamada “protosyl” y fue la primera sulfatamina de que la que se tiene conocimiento.

Fuente: http://www.fao.org

 

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